lunes, 21 de octubre de 2013

¿Una terapia peligrosa?

   Estoy en una sala cuadrada no muy espaciosa, haciendo una dinámica con unas cuarenta personas que no conozco. En este juego que por su rapidez me impide apenas recordar dos o tres nombres, se me acerca un compañero y a bocajarro me pregunta:

-          ¿Quién es Dios para ti?

   Me sorprendo contestándole de manera concisa y sin titubeo ninguno:

-          Es Aquel en quien me encuentro.

   Perplejo por mi respuesta, en ese instante comienzo a notar una serenidad y una alegría en lo más profundo de mi corazón. Me siento habitado por Aquel en quien soy.

  Cierro los ojos, respiro hondamente varias veces y un gesto precioso se empieza a dibujar en mi interior: es un abrazo.


lunes, 12 de agosto de 2013

Si quieres hacer reír a Dios...

No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber,
 ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir.
Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan
 y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta.
 ¿No valéis vosotros más que ellos? 
(Mt. 6,25)

Nos gusta planificar,
bueno... no lo he dicho bien,
nos han enseñado a planificar, acotar, medir con precisión.
Programamos nuestras vidas,
programamos nuestro trabajo,
programamos nuestras vacaciones,
programamos... programamos... programamos...
Nuestro afán de controlar es inmenso.

¿Dónde dejamos la "sorpresa"?
¿Dónde dejamos la "novedad"?
¿Dónde dejamos...?
Somos tan eficientes programando
que desvelamos cualquier sorpresa que puede traernos la vida.

A pesar de todo, las "sorpresas" existen y llegan.
Algunas buenas y otras no tan buenas.
A pesar de todos nuestros planes milimétricos,
la vida se encarga de hacernos saber
que es imposible controlarlo todo (¡pobres de nosotros!).

Amo la vida...
GRACIAS, Señor, por la vida.
Soy de los que programa,
pero me abro a las SORPRESAS
y las ACOJO con humildad (o eso quiero).
Hay muchas cosas, Padre bueno, que no puedo controlar, ¿y qué?

Amo la vida...
tal y como se me ha dado,
amo a mis padres con sus "achaques",
amo a mis hermanos tal y como son,
amo a mi pareja, compañera de camino,
amo a aquellos que me cuidaron y que cuide,
amo a aquellos que no supe cuidar,
amo a aquellos que no supieron cuidarme,
amo a aquellos a los que trate y me trataron,
amo a aquellos a los que no supe tratar,
amo a aquellos que no supieron tratarme,
amo a aquellos que perdí,
amo a aquellos que me perdieron,
amo a aquellos a los que encontré en mi camino,
amo a aquellos a los que encontraré,
amo a...
amo a Dios, mi Padre, que me abraza todos los días al despertar,
amo a...

"¡Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes!"
"¡Si quieres hacer feliz a Dios, ámate, ama y déjate amar!"


sábado, 8 de junio de 2013

Ama a tu prójimo como a ti mismo (Mt. 22, 39)



“Mucha gente pequeña

en lugares pequeños,

haciendo cosas pequeñas

pueden cambiar el mundo”

(Eduardo Galeano)



miércoles, 27 de marzo de 2013

¿El silencio de Dios Padre?




“Sh sh sh sh sh sh sh sh… silencio” decía con voz firme y tranquila.
“Sh sh sh sh sh sh sh sh… silencio” invitaba con un gesto amable y apaciguador, mientras su dedo índice se acercaba a la arqueada sonrisa impresa en sus labios.
“Sh sh sh sh sh sh sh sh… silencio” salía de su boca de manera dulce, mientras que una de sus manos acariciaba suavemente mi cabeza  y se posaba sobre mi hombro.
“Sh sh sh sh sh sh sh sh… Silencio” …estoy contigo…descansa…déjate descansar…relájate…silénciate…

Estoy en su regazo.
Después de días intensos y de mucho ajetreo,
por fin, me dejo en sus manos.
Ya tenía ganas.
Aquí soy más YO.
Estando en este silencio tan bueno para mi alma,
no puedo parar de pensar en los silencios de nuestra vida
y, casi automáticamente, comienzo a enumerarlos:

Hay silencios incómodos, pero también los hay agradables.
Hay silencios cortos que parecen eternos, pero también silencios eternos que parecen cortos.
Hay silencios dolorosos, pero también los hay alegres.
Hay silencios que esconden mentira, pero también los hay que esconden verdad.
Hay silencios ante cosas sencillas, pero también los hay de puro asombro.
Hay silencio ante las pérdida, pero también los hay frente al encuentro.
Hay silencios cómplices, pero también los hay compartidos.
Hay silencios que provocan, pero también los hay que equilibran.
Hay silencios para llorar, pero también hay silencios para sonreír.
Hay silencios que ocultan secretos, pero también los hay que protegen.
Hay silencios que faltan al respeto, pero también los hay que respetan.
Hay silencios poco silentes, pero también hay silencios “sin ruido”.
Hay silencios por timidez, pero también los hay por conciencia.
Hay silencios por miedo, pero también los hay por valentía.
Hay silencios por ignorancia, pero también los hay por sabiduría.
Hay silencios…, pero también los hay…

Estoy a gusto en su regazo y…
y… sigo divagando sobre el silencio

Hay un silencio que se produce en la cabeza,
¡cuánto me cuesta acallarla!
Hay un silencio que se registra en todas las células y órganos de mi cuerpo,
¡el silencio de mi respiración acompasada con la Dios Padre!
Hay un silencio que me rodea y me envuelve,
¡Dios Padre me cubre con su mano!
Hay un silencio que se produce en mi interior, en lo más hondo,
un silencio que no es sólo mio, que me penetra y que me llena
¡Ese silencio me emociona, es el silencio de Dios Padre!

Estoy en tu regazo Dios Padre,
GRACIAS, por acogerme.
Ya no hacen falta más palabras,
simplemente guardemos silencio.