miércoles, 20 de abril de 2022

PASCUA ONLINE: ¡VE MÁS ALLÁ!

    El 8 de abril nos llega a través de las redes sociales una invitación humilde para celebrar el Triduo Pascual: “Para quienes este año no podáis compartir el Triduo Pascual con un grupo, con una comunidad o no podáis acudir a una Pascua organizada o simplemente os apetezca participar de esta propuesta: Os esperamos, Rosa Ruiz Aragoneses y Elena Andrés Suárez el Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo y el Domingo de Resurrección. Haremos una conexión virtual de una hora y cuarto cada día para rezar y compartir nuestra FE”.

   Una nueva experiencia que se antojaba sencilla, pero que a la vista de los cuatro días vividos se ha tornado vivencia de la FE de una Comunidad de creyentes que va más allá de lo esperado, como suele ocurrir cuando Jesús aparece por nuestras vidas. Pudimos compartir esta Pascua, con una sintonía pascual, unas cuarenta personas de México, Chile, Argentina, Israel, Portugal y muchos lugares de España. Yo mismo al final de los cuatro días compartidos escribía así: “GRACIAS por tanta LUZ que hemos podido vivir estos días. He-mos ILUMINADO con la LUZ de Jesús muchos rincones del mundo y ÉL ha estado con nosotros. GRACIAS a todos de corazón”.

   Con las palabras iluminadoras de Rosa Ruíz Aragoneses, la oración-meditación guiada de Elena Andrés Suárez y el compartir de esta humilde Comunidad pudimos celebrar el Triduo desde y con el corazón.

    Comparto de cada día algo (un apunte) de lo que tocó mi corazón durante estos días: 

JUEVES SANTO: despídete, ve más allá

   “Si alguien puede mantener la alegría cuando se acerca algo objetivamente doloroso o conflictivo es porque alcanza a ver algo que los demás no vemos” (Rosa Ruíz Aragoneses)

   Jesús se prepara para lo que ha de venir, despidiéndose de sus amigos y su familia en lo que llamamos la “Ultima Cena”. Sigamos buscando la GANANCIA en la aparente PÉRDIDA. Sigamos VIVIENDO, sigamos ARRIESGANDO, sigamos CONFIANDO... ¡VE MÁS ALLÁ!

VIERNES SANTO: asume el dolor y la fragilidad, ve más allá

   Aprender a encontrarnos con nuestra fragilidad, aprender a encontrarnos con nuestras grietas, incluso aprender a encontrarnos con el mal. Ahí también está Dios, en nuestra experiencia y vivencia humana del mal. Encontrémonos con esas experiencias de enfermedad, pérdida, soledad no elegida, humillación, burla, marginación... eligiendo siempre el BIEN en la medida de nuestras posibilidades, tal y como como lo hizo Jesús… ¡VE MÁS ALLÁ!

SÁBADO SANTO: asume el vacío y la espera, ve más allá

"Dios no vino a suprimir el sufrimiento. No vino si quiera a dar una explicación. Dios vino a llenarlo con su presencia" (Paul Claudel)

Hoy es día para “permanecer en silencio”, es día para “ACOMPAÑAR” el cuerpo inerte de Jesús. Llenemos este VACÍO con nuestra presencia. La presencia de muchos en el dolor es ESPERANZA.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN: Era verdad…

El domingo de resurrección, con un brindis por la Vida, nos despedimos emocionados y sintiéndonos comunidad del Corazón.

GRACIAS Rosa Ruiz Aragoneses y Elena Andrés Suárez. Cada uno de los días del Triduo realmente nos han llevado más allá.

GRACIAS a todos y todas las que habéis creado un ambiente cálido, profundo... con vuestra forma de escuchar, de orar, de compartir, de…

Presencias y voces desde México, Chile, Argentina, Guatemala, Israel, Portugal y muchos puntos de España.

Una cuarentena de desconocidos que, ahora, ya por siempre, nos sentimos y sabemos compañeros en el camino.

ERA VERDAD: DIOS NOS REMECE A POCO QUE CONFÍAMOS EN SU AMOR.

ERA VERDAD: LA ÚLTIMA PALABRA LA TIENEN LA TERNURA, EL ABRAZO, LA CERCANÍA.

ERA VERDAD: SOMOS HIJOS E HIJAS MUY QUERIDOS.

ERA VERDAD… Has resucitado, Jesús Amigo. Jesús Maestro. Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Tan cercano, tan humano, tan divino. Has resucitado. ¿Qué sería de nosotros sin ti? ¿Qué sería la Iglesia sin tu Espíritu? ¿Qué sería mi vida sin tu presencia?

ERA VERDAD… ENVÍAME. ENVÍANOS. QUE HAY MUCHA MUERTE Y MUCHA DESESPERANZA Y SOLEDAD POR AHÍ FUERA.   ERA VERDAD…



sábado, 4 de diciembre de 2021

“Anda, tú fe te ha curado” (Mc.10,52)

 En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna.

El punto de partida es una de las tantas miserias que afligen a los hombres: se trata de un hombre ciego. Conocemos su nombre, Bartimeo, y la localidad donde vive, Jericó. Su condición le obliga a adoptar una actitud pasiva: permanecer sentado y vivir al margen: «Estaba sentado junto al camino» (v. 46)

Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:

- «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».

El paso de Jesús le da bríos y vitalidad a este hombre, que grita: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!»

Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:

- «Hijo de David, ten compasión de mí».

El que habla es un ciego, ciertamente la persona menos indicada para formular afirmaciones teológicas comprometedoras. Mejor hacerle callar y garantizar la tranquilidad. Pero no hay nada que hacer. El ciego grita más fuerte y eleva su jaculatoria hasta hacerse oír por Jesús.

Jesús se detuvo y dijo:

- «Llamadlo».

Llamaron al ciego, diciéndole:

- «Ánimo, levántate, que te llama».

Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús no es sordo -ni de oídos ni de corazón- y manda que llamen al ciego. Tal vez los mismos que querían hacerle callar se ven obligados a llevarlo ante Jesús. Las palabras con que le llaman son ya todo un programa: «Ánimo, levántate, que te llama» (v. 49)

Bartimeo recibe la oferta con entusiasmo. Ya no le importa lo que posee, el manto, y lo abandona para acercarse a Jesús. Esta acción puede tener un gran significado: es preciso desembarazarse de todo para ir a Jesús. Lo importante es el encuentro con Jesús; el resto cuenta poco o nada...

Jesús le dijo:

- «¿Qué quieres que haga por ti?».

El ciego le contestó:

- «Maestro, que pueda ver».

Jesús le dijo:

- «Anda, tu fe te ha curado».

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Ése es el sentido de la pregunta de Jesús, que no quiere poner al ciego en una situación embarazosa. Jesús, de un modo delicado, pone a la persona en una situación cómoda, de forma que pueda responder... La fe de Bartimeo, en este caso su testaruda constancia, ha producido el milagro. Ahora es un hombre transformado: está de pie, es capaz de andar y eso mismo le da la capacidad de ver de otra manera (desde otra perspectiva). La transformación completa llega con la nota final: Bartimeo se pone en pie y sigue a Jesús (y mira con la mirada de Jesús). Deja de ser el ciego sentado al margen del camino y se convierte en caminante que sigue a Jesús.



viernes, 25 de junio de 2021

¿Cómo nos SILENCIAMOS?

   El 12 de junio se celebró de manera “online”, como vienen exigiendo estos tiempos, el IV Simposio de Educación de la Interioridad de la mano de la Universidad La Salle de Madrid. Bajo el título: “La meditación en la Educación de la Interioridad”, Elena Andrés (directora de contenidos del Posgrado de Interioridad) nos situó en la reflexión de la mañana.

   La primera persona en darnos LUZ, es la hermana clarisa de nombre Carolina, nacida y residente en Resistencia, población argentina. Suavemente pero con corazón y pasión nos introduce durante poco más de una hora en lo que es “LA MIRADA”. Nos envuelve con sus palabras y con su mensaje, según va hablando y compartiendo va captando más y más mi atención. En su exposición cita a Mateo, a Clara de Asís y a Frank Jalis, sj.

 Cita a Mateo (Mt.6,24-34):

No se inquieten por su vida PENSANDO… El Padre sabe lo que necesiten.

No se inquieten por el mañana, a cada día le basta con su afán.

Y nos ofrece algunas claves de interpretación.

Mediante este texto, dice la Hermana Carolina, Jesús de Nazaret nos invita a tres cosas (aparentemente sencillas):

1.- No nos inquietemos pensando.

2.- Detengámonos a mirar lo que nos rodea. Vivamos el presente, para poder conectar con nuestro yo interior.

3.- Y estemos presentes hoy, pues a cada día le basta su afán. Dios nos da lo que necesitamos.

Cita a CLARA DE ASÍS:


La Hermana Carolina nos habla de Clara de Asís y como la “mirada” es clave en la vida de Clara.

 Parece que Clara de Asís no dejo muchos escritos, pero si que tenemos cuatro cartas que escribió a Inés de Prada (persona que no conoció personalmente). La Hermana Carolina se centra en la 4ª carta. En el momento en que la escribe Roma NO ha reconocido todavía su Comunidad ni su Regla.

 Clara de Asís siempre va a invitar a Inés a poner su mirada en Jesús y Clara usa la imagen del espejo: Mira a Jesús como te miras en el espejo. Mira diariamente este espejo, mira diariamente a Jesús y descubre a Jesús en tu rostro. Mira atentamente este espejo. Al comienzo verás la pobreza de Jesús (el nacimiento), contempla su humildad (su vida pública) y contempla su amor (en la entrega de su vida).

 Si Jesús, en Mateo, nos invitaba a detenernos a mirar, Clara de Asís nos invita a cómo mirar, cómo educar la mirada para poder ver (ya que se puede mirar sin ver).

 Clara de Asís nos propone estos pasos:

 1.- Mira todos los días. Pero no es una repetición mecánica, es una mirada que nos lleva a evolucionar, nos lleva a ir más allá. Es estar y hacer consciente lo que normalmente hacemos de manera mecánica. Hacer lo que hacemos todos los días de manera consciente.

 2.- No sólo mirar diariamente, sino mirar con ATENCIÓN. Porque lo que miro con atención es donde invierto mis energías, ¿dónde invierto mi atención? ¿dónde invierto mi energía? Allí donde hay presencia, hay relación y hay AMOR.

3.- Y, además, CONSIDERA, esto es, abre tu mirada para ver en profundidad. CONSIDERAR es AHONDAR en lo que vemos. Es una mirada sin juicio, es ver lo que ES sin analizar, ni juzgar, ni… AHONDAR implica tiempo.

 4.- Y, para terminar, CONTEMPLA. La contemplación es estar totalmente orientado a OTRO. Cuando estamos orientado a OTRO nos vamos TRANSFORMANDO en aquel/aquello que miramos. En el caso de Clara de Asís, de tanto mirar a Jesús, nos transformamos en Él.

 Cita a FRANK JALIS,sj

 La Hermana Carolina habla de este maestro de la contemplación. Frank Jalis nos enseña a través de un camino de tradición cristiana. Nos orienta en su libro “Ejercicios de contemplación”; ¿Cómo vamos a nuestro interior? ¿Cómo contemplamos? ¿Cómo vivimos nuestro SER?


Esta es la pregunta clave de este discurso: ¿CÓMO NOS SILENCIAMOS?

Frank Jalis nos lo muestra de manera muy muy sencilla, pues en realidad ya tenemos todo lo que necesitamos dentro de nosotros. Frank Jalis nos propone unas mediaciones para HABITAR nuestro ser, para HABITAR nuestra casa, para HABITAR nuestro interior.

   Para terminar, sólo he de añadir que en este trabajo diario de ayudar a HABITARNOS, en esa tarea constante de silenciarnos para ENCONTRARNOS, en esa labor de educar a las chicas y chicos de hoy a ENCONTRARSE con si mismos... La Universidad La Salle de Madrid nos ofrece el Posgrado Universitario de Experto en Educación de la Interioridad para el curso 2021-2022:


(Pincha sobre la imagen)



domingo, 21 de febrero de 2021

CUARESMA: Preparémonos para la VIDA

 


   Leo en WEB de “fe adulta” que esta Cuaresma no puede ser igual a la de otros años. Y es que llevamos ya muchos meses de ceniza, ayunando de encuentros y con muchas despedidas, quizás demasiadas despedidas. Sumémonos a la propuesta que nos hace Beto Vargas de cambiar el gris de la ceniza por el color de pensar en los demás, en la línea del mensaje del Papa al comenzar la Cuaresma invitando a cuidar a quienes sufren a causa de la pandemia.

   Después de un año de pandemia, no vivamos la cuaresma como un tiempo gris y con más peso en los hombros. Vivamos este tiempo como si estuviésemos preparando una fiesta, esa fiesta en la que se va intuyendo ya que, por encima de todo, hay Vida (¿A quién no le gusta prepararse para una fiesta?). Sí, preparémonos con ánimo y con alegría, preparémonos con ganas cambiar, con ganas de cuidarnos y con ganas de conversión en este tiempo cuaresmal. La Iglesia misma y el Papa Francisco nos guían en ese camino de preparación de la cuaresma: desde el ayuno, la limosna y la oración.

   El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión.

   El ayuno vivido como vía de pobreza y de privación. Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador.

   La oración vivida como encuentro y diálogo filial con el Padre. En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.

   La limosna vivida como mirada y gestos de amor hacia el hombre herido. Dar limosna es estar más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).

   Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

BIBLIOGRAFÍA:

1.- Artículo de Beto Vargas: https://www.feadulta.com/es/art1col1.html

2.- WEB de “fe adulta”: https://www.feadulta.com/es/

3.- Mensaje del Santo Padre Francisco para la cuaresma 2021

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2021/02/12/mens.html


jueves, 7 de enero de 2021

Bendíceme, Padre, un año más, día a día.

 

Se me antoja mucho mejor

estrenar la vida todos los días y no de año en año.

Y se me antoja en este momento

tener el propósito de vivir cada día del año con cuidado y amor.

 

La belleza de cada día está dentro de nosotros y no fuera.

Si aprendemos a apreciar lo que poseemos dentro

y las increíbles oportunidades que tenemos siempre,

cada día estrenaremos un año nuevo.

 


Doy GRACIAS porque

ya he comenzado a hacer algo nuevo de este año que estrenamos

y lo quiero hacer día a día.

 

Le pido a Dios Padre que bendiga mis manos

para que sepan acariciar sin aprisionar;

para que sepan recibir sin poseer,

para que sostener sin condicionar,

para que sepan dar sin calcular,

Le pido a Dios Padre que bendiga mis ojos

para que vean detrás de la superficie;

para que no se cierren por el miedo, pero nunca miren con ira; para que todos se sientan seguros por mi modo de mirar.
Le pido a Dios que bendiga mis ojos

para que miren y vean.

 

Le pido a Dios Padre que bendiga mis oídos

para que sepan oír tu voz

y perciban claramente el grito de aquel que me necesita;

para que sepan cerrarse al ruido inútil de la palabrería

y escuchen sin cansancio el silencio de los enmudecidos.

Le pido a Dios Padre que bendiga mis oídos

para que siempre estén abiertos a la escucha.

 

Le pido a Dios Padre que bendiga mi boca

para que dé testimonio de Ti

y no diga nada que hiera o destruya;

para que sólo pronuncie palabras que siembren y alivien,

y no calle nunca los nombres heridos.
Le pido a Dios Padre que bendiga mi boca

para que siempre bendiga.

 

Le pido a Dios Padre que bendiga mi corazón

para que sea templo vivo de tu Espíritu;

que sepa dar calor y refugio;

que sea generoso en perdonar,

alegre en compartir,

pronto en comprender y compasivo.

Llénalo de nombres de personas queridas,

de personas sin nombre y también de otros nombres.

 

Le pido a Dios Padre que bendiga mis pies

para que busquen la Paz y corran tras ella.

Para que construyan caminos para anunciarte

y eviten los senderos tortuosos

que desembocan en la ostentación y la injusticia.

Para que reconozcan tus pisadas en el caminar de los humildes y respeten las huellas de todo caminante.

Le pido a Dios Padre que bendiga mis pies

para que me los deje lavar y tener parte con Él.

 

Bendíceme, Dios Padre,

para que puedas disponer de mí con todo lo que soy,

con todo lo que tengo,

con todo lo que de Ti he recibido.

Bendíceme, Dios Padre,

en toda tu gente y en todos mis amigos para ti

y para cada día de este año.

 

jueves, 2 de enero de 2020

ORACIÓN PARA COMENZAR EL AÑO


Señor, PADRE y MADRE de toda la humanidad,
quiero poner en tus manos este año que comienza.

Tú, PADRE y MADRE amorosa,
que velas por mí día y noche,
sabes lo que necesitaré en este año que inicia.
Me pongo en tus manos y quiero abandonarme a tu misericordia.
Dame la capacidad y voluntad suficientes de aceptar lo que Tú dispongas.

Tú, PADRE y MADRE acogedora,
aumenta mi fe,
que sea capaz de descubrir tu presencia a mi lado.
No permitas que nada me separe de Ti.
Dame fortaleza y perseverancia en las dificultades que seguro vendrán
y ayúdame cada día a recordar
que nunca sucederá nada que Tú y yo juntos no podamos superar.

Tú, PADRE y MADRE de ricos y pobres,
líbrame de la indiferencia.
Hazme sensible a las necesidades de los demás
y muéveme no sólo a orar por ellos,
sino a realizar acciones concretas en beneficio suyo.

Tú, PADRE y MADRE de los misericordiosos,
ayúdame a no ser avaro ni desperdiciado con mi tiempo, con mis dones.
Enséñame a darme a los demás,
a comprender que sólo vale la pena lo que se hace por los demás.
Enséñame a salir de mí mismo para ir al encuentro de mis hermanos,
sin prejuicios, sin retórica.
Simplemente como Tú, con la mano extendida y el corazón abierto.

Tú, PADRE y MADRE de los pobres de espíritu,

líbrame de la vanidad,
de creerme demasiado bueno,
de sentirme satisfecho.
No dejes que me paralice la inercia, el orgullo, la complacencia.
No dejes de inquietarme,
de ponerme en movimiento,
de lanzarme contigo a construir tu reino de paz, amor y justicia.

Tú, PADRE y MADRE de los humildes,
Enséñame a mantenerme sencillo y alegre,
a ser verdaderamente testigo tuyo en el mundo en el que vivo.
Ayúdame a desprenderme de todo lo que me estorba para seguirte,
libérame de lo que me pesa:
mis rencores, mis egoísmos, mis orgullos, mis miserias, mis apegos…

Tú, PADRE y MADRE de los limpios de corazón,
Enséñame a ser paciente, comprensivo, dulce…
Enséñame a perdonar a los otros y a acogerlos en mi corazón.
Enséñame a amar como amas Tú.
Quiero descubrirte en cada día de este año que comienza
y ayudar a que otros te descubran también:
que cuando me busquen a mí, te encuentren siempre a Ti.




miércoles, 17 de abril de 2019

En camino hacia la PASCUA


   Nos disponemos a atravesar una semana intensa. Desde el domingo de ramos hasta el domingo de resurreción iremos cubriendo los últimos momentos de la vida Jesús. No sólo los de Jesús, sino también los vividos por su apóstoles (entre ellos Pedro y Judas), discípulos (entre los que se encuentran María, su madre, y María Magdalena) y amigos (como Lázaro y sus hermanas, Marta y María).

   Jesús se presenta en Jerusalén montado en un borrico, mientras sus discípulos lo aclaman: "¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto" (Lc, 19-40). Jesús es presencia, pues todo lo que tenía que hacer ya lo había hecho y, todo lo que tenía que decir ya lo había dicho. No sé yo si alguno de sus seguidores hubiesen preferido que la entrada en Jerusalén hubiera sido de otra manera menos humilde. A estas alturas de la película todavía había quién, a pesar de ver todos sus milagros y sus palabras, no acababa de entender bien su mensaje. Jesús ya les había dicho claramente que le era necesario  al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días (Mc.8,31). Sus seguidores no acababan de creerse en ese momento que seguirle les traería aceptar en sus propias carnes sufrimiento y, a algunos, hasta la muerte. Jesús daría en estos días la última lección, la de áquel que confiado y entregado totalmente en Dios Padre, es capaz de soportar tan atroz tormento porque ÉL ESTÁ AHÍ… CONTIGO (Karl Rahner: De la necesidad y don de la oración, en Dios, amor que desciende, pág. 62-64)

Y yo, ¿A quién aclamo cuando me dirijo a Jesús el domingo de Ramos? ¿qué veo cuando miro a Jesús? ¿A qué Dios veo cuando miro a Jesús? ¿A dónde me lleva el seguimiento de Jesús?

   Seis días antes de la Pascua Jesús fue invitado a Betania, a la casa de Marta y María, hermanas de Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Esta era una cena de amigos, una cena que olía a hogar y a cercanía. María de Betania realiza un gesto sorprendente hacia Jesús, un gesto que nace de la vida y del amor sinceros: “María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume” (Jn.12,3)

Aquella persona que entra en mi hogar, ¿qué aroma recibe? ¿A qué huele mi casa? ¿cómo es la relación con los de casa? ¿cómo es la relación con los invitados a nuestra casa? Cuando el amigo está, ¿cuidamos la amistad?

   Pero siempre hay quien no se entera de nada. Judas se queja: “¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero, para dárselo a los pobres? (Jn.12,5) Judas no ha visto ese gesto precioso de amor, Judás está distraido y, de alguna manera, ha roto ese momento mágico. Según van pasando estos días, Judás se va adentrando más y más en una oscuridad de la que es difícil salir. Comienza a vivir desde la suspicacia y la sospecha, y esto le lleva al miedo y a la inseguridad. Si Jesús es el “buen amor” y la confianza, Judas es el “mal amor” y la desconfianza: “¿Cuánto me daréis, si os entrego a Jesús?” (Mt.26,15) Judas se ha dejado llevar tanto hacía esa parte tan tenebrosa que ya no se deja afectar por la mirada de Jesús; se dejó tomar tanto por la oscuridad del mundo que impidió que la misericordia de Dios le alcanzara. Y es que todo aquel que quiera ir con Jesús, deberá recorrer las tinieblas de los propios pecados, deberá dejarse mirar por Jesús para romperse en un llanto purificador como le ocurrió a Pedro: “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo.” (Jn.21,17)

En las situaciones en las que vivimos el “mal amor” o en la sospecha, ¿Ponemos la mirada en Jesús? ¿me dejo mirar por Dios Padre? Dime tú, Jesús, como ves la cosas, ¿en quién pongo mi confianza? ¿Cómo vivo la CONFIANZA cuando en mi vida hay oscuridad, traiciones, suspicacias? ¿Cómo es mi relación con Dios Padre en esos momentos? Solo quien confía en la vida crece.

   No nos olvidemos del poder político imperante en Jerusalén. Jesús, una vez arrestado, es llevado del Sanedrín a Pilato, de Pilato a Herodes, de… Ese movimiento de los poderosos que nos marea y nos cansa con sus leyes y con sus normas para seguir perpetuando la injusticia. En Judea, el poder político mata, crea desigualdad y pobreza. Situados en el centro de esta sociedad neoliberal de hoy en día, rejida totalmente por criterios capitalistas, donde se sigue generando desigualdad y más pobreza que nunca, donde mueren personas en el Mediterráneo por conseguir una vida digna que en su país natal le es negada. También hoy las políticas de los poderosos marean y cansan a todos aquellos que quieren hacer algo más.

¿Cómo ve Jesús nuestra realidad? ¿Qué nos dice de nuestro mundo? ¿cuáles son las bolsas de 30 monedas de nuestro mundo? ¿soy complice de todo esto?

   A pesar de todo esto, como dice un periodista guatemalteco: “Estamos equivocados. Los cristianos no estamos amenazados de muerte. Estamos “amenazados” de resurrección. Porque además del Camino y de la Verdad, Él es la vida, aunque esté crucificado en la cumbre del basurero del Mundo…”

¿Qué signos de resurrección hay hoy por doquier? ¡Son tantos, que no se conocen porque son muy humildes! Sería maravilloso acabar este tiempo de Semana Santa contemplando los signos de resurrección de nuestro mundo.