¡El verdadero aprendizaje ocurre cuando tú te conviertes en el experto!
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¡El verdadero aprendizaje ocurre cuando tú te conviertes en el experto!
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El 8 de abril nos llega a través de las redes sociales una invitación humilde para celebrar el Triduo Pascual: “Para quienes este año no podáis compartir el Triduo Pascual con un grupo, con una comunidad o no podáis acudir a una Pascua organizada o simplemente os apetezca participar de esta propuesta: Os esperamos, Rosa Ruiz Aragoneses y Elena Andrés Suárez el Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo y el Domingo de Resurrección. Haremos una conexión virtual de una hora y cuarto cada día para rezar y compartir nuestra FE”.
Una nueva experiencia que se antojaba sencilla, pero que a la vista de los cuatro días vividos se ha tornado vivencia de la FE de una Comunidad de creyentes que va más allá de lo esperado, como suele ocurrir cuando Jesús aparece por nuestras vidas. Pudimos compartir esta Pascua, con una sintonía pascual, unas cuarenta personas de México, Chile, Argentina, Israel, Portugal y muchos lugares de España. Yo mismo al final de los cuatro días compartidos escribía así: “GRACIAS por tanta LUZ que hemos podido vivir estos días. He-mos ILUMINADO con la LUZ de Jesús muchos rincones del mundo y ÉL ha estado con nosotros. GRACIAS a todos de corazón”.
Con las palabras iluminadoras de Rosa Ruíz Aragoneses, la oración-meditación guiada de Elena Andrés Suárez y el compartir de esta humilde Comunidad pudimos celebrar el Triduo desde y con el corazón.
Comparto de cada día algo (un apunte) de lo que tocó mi corazón durante estos días:
JUEVES SANTO: despídete, ve más allá
“Si alguien puede mantener la alegría cuando se acerca algo objetivamente doloroso o conflictivo es porque alcanza a ver algo que los demás no vemos” (Rosa Ruíz Aragoneses)
Jesús se prepara para lo que ha de venir, despidiéndose de sus amigos y su
familia en lo que llamamos la “Ultima Cena”. Sigamos buscando la GANANCIA en la
aparente PÉRDIDA. Sigamos VIVIENDO, sigamos ARRIESGANDO, sigamos CONFIANDO... ¡VE
MÁS ALLÁ!
VIERNES SANTO: asume el dolor y la fragilidad, ve más allá
SÁBADO SANTO: asume el vacío y la espera, ve más allá
"Dios no vino a suprimir el sufrimiento. No vino si quiera a dar
una explicación. Dios vino a llenarlo con su presencia" (Paul Claudel)
Hoy es día para “permanecer en silencio”, es día para “ACOMPAÑAR” el cuerpo
inerte de Jesús. Llenemos este VACÍO con nuestra presencia. La presencia de
muchos en el dolor es ESPERANZA.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN: Era verdad…
El domingo de resurrección, con un brindis por la Vida, nos despedimos emocionados y sintiéndonos comunidad del Corazón.
GRACIAS Rosa Ruiz Aragoneses y Elena Andrés Suárez. Cada uno de los días del Triduo
realmente nos han llevado más allá.
GRACIAS a todos y todas las que habéis creado un ambiente cálido,
profundo... con vuestra forma de escuchar, de orar, de compartir, de…
Presencias y voces desde México, Chile, Argentina, Guatemala, Israel,
Portugal y muchos puntos de España.
Una cuarentena de desconocidos que, ahora, ya por siempre, nos sentimos y
sabemos compañeros en el camino.
ERA VERDAD: DIOS NOS REMECE A POCO QUE CONFÍAMOS EN SU AMOR.
ERA VERDAD: LA ÚLTIMA PALABRA LA TIENEN LA TERNURA, EL ABRAZO, LA CERCANÍA.
ERA VERDAD: SOMOS HIJOS E HIJAS MUY QUERIDOS.
ERA VERDAD… Has resucitado, Jesús Amigo. Jesús Maestro. Jesús, el Cristo,
el Hijo de Dios vivo. Tan cercano, tan humano, tan divino. Has resucitado. ¿Qué
sería de nosotros sin ti? ¿Qué sería la Iglesia sin tu Espíritu? ¿Qué sería mi
vida sin tu presencia?
ERA VERDAD… ENVÍAME. ENVÍANOS. QUE HAY MUCHA MUERTE Y MUCHA DESESPERANZA Y
SOLEDAD POR AHÍ FUERA. ERA VERDAD…
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna.
El punto de partida es una de las
tantas miserias que afligen a los hombres: se trata de un hombre ciego.
Conocemos su nombre, Bartimeo, y la localidad donde vive, Jericó. Su condición
le obliga a adoptar una actitud pasiva: permanecer sentado y vivir al margen: «Estaba sentado junto
al camino» (v. 46)
Al oír que era Jesús
Nazareno, empezó a gritar:
- «Hijo de David, Jesús,
ten compasión de mí».
El paso de Jesús le da bríos y
vitalidad a este hombre, que grita: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!»
Muchos lo regañaban para
que se callara. Pero él gritaba más:
- «Hijo de David, ten
compasión de mí».
El que habla es un ciego,
ciertamente la persona menos indicada para formular afirmaciones teológicas
comprometedoras. Mejor hacerle callar y garantizar la tranquilidad. Pero no hay
nada que hacer. El ciego grita más fuerte y eleva su jaculatoria hasta hacerse
oír por Jesús.
Jesús se detuvo y dijo:
- «Llamadlo».
Llamaron al ciego,
diciéndole:
- «Ánimo, levántate, que te
llama».
Soltó el manto, dio un
salto y se acercó a Jesús.
Jesús no es sordo -ni de oídos ni
de corazón- y manda que llamen al ciego. Tal vez los mismos que querían hacerle
callar se ven obligados a llevarlo ante Jesús. Las palabras con que le llaman
son ya todo un programa: «Ánimo, levántate, que te llama» (v. 49)
Bartimeo recibe la oferta con
entusiasmo. Ya no le importa lo que posee, el manto, y lo abandona para
acercarse a Jesús. Esta acción puede tener un gran significado: es preciso desembarazarse
de todo para ir a Jesús. Lo importante es el encuentro con Jesús; el resto
cuenta poco o nada...
Jesús le dijo:
- «¿Qué quieres que haga
por ti?».
El ciego le contestó:
- «Maestro, que pueda ver».
Jesús le dijo:
- «Anda, tu fe te ha
curado».
Y al momento recobró la
vista y lo seguía por el camino.
Ése es el sentido de la pregunta
de Jesús, que no quiere poner al ciego en una situación embarazosa. Jesús, de
un modo delicado, pone a la persona en una situación cómoda, de forma que pueda
responder... La fe de Bartimeo, en este caso su testaruda constancia, ha
producido el milagro. Ahora es un hombre transformado: está de pie, es
capaz de andar y eso mismo le da la capacidad de ver de otra manera (desde otra
perspectiva). La transformación completa llega
con la nota final: Bartimeo se pone en pie y sigue a Jesús (y mira con la mirada de Jesús). Deja
de ser el ciego sentado al margen del camino y se convierte en caminante que sigue a Jesús.
El 12 de junio se celebró de manera “online”, como vienen exigiendo estos tiempos, el IV Simposio de Educación de la Interioridad de la mano de la Universidad La Salle de Madrid. Bajo el título: “La meditación en la Educación de la Interioridad”, Elena Andrés (directora de contenidos del Posgrado de Interioridad) nos situó en la reflexión de la mañana.
La primera persona en darnos LUZ, es la hermana clarisa de nombre Carolina, nacida y residente en Resistencia, población argentina. Suavemente pero con corazón y pasión nos introduce durante poco más de una hora en lo que es “LA MIRADA”. Nos envuelve con sus palabras y con su mensaje, según va hablando y compartiendo va captando más y más mi atención. En su exposición cita a Mateo, a Clara de Asís y a Frank Jalis, sj.
No se inquieten por su vida PENSANDO… El Padre sabe lo que necesiten.
No se inquieten por el mañana, a cada día le basta con su afán.
Y nos ofrece algunas claves de interpretación.
Mediante este texto, dice la Hermana Carolina, Jesús de Nazaret nos
invita a tres cosas (aparentemente sencillas):
1.- No nos inquietemos pensando.
2.- Detengámonos a mirar lo que nos rodea. Vivamos el presente, para poder
conectar con nuestro yo interior.
3.- Y estemos presentes hoy, pues a cada día le basta su afán. Dios nos da lo que necesitamos.
Cita a CLARA DE ASÍS:
3.- Y, además, CONSIDERA, esto es, abre tu mirada para
ver en profundidad. CONSIDERAR es AHONDAR en lo que vemos. Es una
mirada sin juicio, es ver lo que ES sin analizar, ni juzgar, ni… AHONDAR
implica tiempo.
Esta es la pregunta clave de este discurso: ¿CÓMO NOS SILENCIAMOS?
Frank Jalis nos lo muestra de manera muy muy sencilla, pues en realidad ya tenemos todo lo que necesitamos dentro de nosotros. Frank Jalis nos propone unas mediaciones para HABITAR nuestro ser, para HABITAR nuestra casa, para HABITAR nuestro interior.
Para terminar, sólo he de añadir que en este trabajo diario de ayudar a HABITARNOS, en esa tarea constante de silenciarnos para ENCONTRARNOS, en esa labor de educar a las chicas y chicos de hoy a ENCONTRARSE con si mismos... La Universidad La Salle de Madrid nos ofrece el Posgrado Universitario de Experto en Educación de la Interioridad para el curso 2021-2022:
Leo en WEB de “fe adulta” que esta Cuaresma no puede ser igual a la de
otros años. Y es que llevamos ya muchos meses de ceniza, ayunando de encuentros
y con muchas despedidas, quizás demasiadas despedidas. Sumémonos a la propuesta
que nos hace Beto Vargas de cambiar el gris de la ceniza por el color de
pensar en los demás, en la línea del mensaje del Papa al comenzar la
Cuaresma invitando a cuidar a quienes sufren a causa de la pandemia.
Después de un año de pandemia, no vivamos la cuaresma como un tiempo
gris y con más peso en los hombros. Vivamos este tiempo como si estuviésemos
preparando una fiesta, esa fiesta en la que se va intuyendo ya que, por encima de todo, hay Vida
(¿A quién no le gusta prepararse para una fiesta?). Sí, preparémonos con
ánimo y con alegría, preparémonos con ganas cambiar,
con ganas de cuidarnos y con ganas de conversión en
este tiempo cuaresmal. La Iglesia misma y el Papa Francisco nos guían en ese
camino de preparación de la cuaresma: desde el ayuno, la limosna
y la oración.
El ayuno, la oración y la limosna,
tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las
condiciones y la expresión de nuestra conversión.
El ayuno vivido como vía de pobreza y de privación.
Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que
estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y
productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que
viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14):
el Hijo de Dios Salvador.
La oración vivida como encuentro y diálogo
filial con el Padre. En el recogimiento y el silencio
de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz
interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto
es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad,
al Padre de la ternura.
La limosna vivida como mirada y gestos
de amor hacia el hombre herido. Dar limosna es estar más
atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen,
que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que
entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT],
223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una
persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar
atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para
posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia»
(ibíd., 224).
Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar
a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a
causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro,
recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he
redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de
confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.
BIBLIOGRAFÍA:
1.- Artículo de Beto Vargas: https://www.feadulta.com/es/art1col1.html
2.- WEB de “fe adulta”: https://www.feadulta.com/es/
3.- Mensaje del Santo Padre Francisco para la cuaresma 2021
https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2021/02/12/mens.html
Se me antoja
mucho mejor
estrenar la vida
todos los días y no de año en año.
Y se me antoja en
este momento
tener el propósito
de vivir cada día del año con cuidado y amor.
La belleza de cada
día está dentro de nosotros y no fuera.
Si aprendemos a apreciar
lo que poseemos dentro
y las increíbles oportunidades
que tenemos siempre,
cada día estrenaremos
un año nuevo.
Doy GRACIAS
porque
ya he comenzado a
hacer algo nuevo de este año que estrenamos
y lo quiero hacer
día a día.
Le pido a Dios Padre que
bendiga mis manos
para que sepan acariciar sin
aprisionar;
para que sepan recibir sin poseer,
para que sostener sin condicionar,
para que sepan dar sin calcular,
Le pido a Dios Padre que
bendiga mis ojos
para que vean detrás de la
superficie;
para que no se cierren por el miedo,
pero nunca miren con ira; para que todos se sientan seguros por mi modo de
mirar.
Le pido a Dios que bendiga mis ojos
para que miren y vean.
Le pido a Dios Padre que
bendiga mis oídos
para que sepan oír tu voz
y perciban claramente el grito de
aquel que me necesita;
para que sepan cerrarse al ruido
inútil de la palabrería
y escuchen sin cansancio el silencio
de los enmudecidos.
Le pido a Dios Padre que
bendiga mis oídos
para que siempre estén abiertos a la
escucha.
Le pido a Dios Padre que
bendiga mi boca
para que dé testimonio de Ti
y no diga nada que hiera o destruya;
para que sólo pronuncie palabras que
siembren y alivien,
y no calle nunca los nombres
heridos.
Le pido a Dios Padre que bendiga mi boca
para que siempre bendiga.
Le pido a Dios Padre que
bendiga mi corazón
para que sea templo vivo de tu
Espíritu;
que sepa dar calor y refugio;
que sea generoso en perdonar,
alegre en compartir,
pronto en comprender y compasivo.
Llénalo de nombres de personas
queridas,
de personas sin nombre y también de
otros nombres.
Le pido a Dios Padre que
bendiga mis pies
para que busquen la Paz y corran
tras ella.
Para que construyan caminos para
anunciarte
y eviten los senderos tortuosos
que desembocan en la ostentación y
la injusticia.
Para que reconozcan tus pisadas en
el caminar de los humildes y respeten las huellas de todo caminante.
Le pido a Dios Padre que
bendiga mis pies
para que me los deje lavar y tener
parte con Él.
Bendíceme, Dios Padre,
para que puedas disponer de mí con
todo lo que soy,
con todo lo que tengo,
con todo lo que de Ti he recibido.
Bendíceme, Dios Padre,
en toda tu gente y en todos mis
amigos para ti
y para cada día de este año.