miércoles, 26 de septiembre de 2012

El BAMBÚ JAPONES

   No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!


   Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

   Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

   Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

   Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

   En la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

   De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

   En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro… ESTAMOS CRECIENDO, MADURANDO.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Oración para comenzar la semana



¡GRACIAS PADRE porque HABITAS en mi corazón!

¡GRACIAS PADRE porque me rodeas con tu mano!



Ya me sintiere yo el más sólo y en la soledad más total,
que allí estás tú, compañero fiel.
Ya me sintiere yo único en mi “caer”,
desgraciado entre los más desgraciados,
que estando Tú, Padre mío, en mi,
ni la soledad es tan oscura y terrible,
ni la caída es tal,
ni soy tan desgraciado.

¡GRACIAS PADRE porque HABITAS en mi corazón!
¡GRACIAS PADRE porque me rodeas con tu mano!

No permitas, Padre, que me olvide de ti.
No permitas, Padre, que me aleje de ti.
En mis desordenes y vaivenes,
en Ti encuentro cobijo.
En mis adicciones y tribulaciones,
En Ti encuentro descanso.
Soy tuyo, me siento tuyo,
No permitas que te sienta lejos,
te lo imploro, Padre de todos y de todo lo creado.

¡GRACIAS PADRE porque HABITAS en mi corazón!
¡GRACIAS PADRE porque me rodeas con tu mano!

Mi corazón es más vivo sabiéndote dentro.
Vivificas el latir de mi corazón,
purificas mi sangre
y la recirculas al son de la divinidad.
GRACIAS, PADRE, porque cuidas de mi.
Renuévame, Padre,
Física y espiritualmente,
Racional y emocionalmente.
Hazme UNO contigo.
¡Deseo vibrar al compás de tu cantar!

¡GRACIAS PADRE porque HABITAS en mi corazón!
¡GRACIAS PADRE porque me rodeas con tu mano!

Me acuerdo de aquellos que sienten que te han perdido
y así lo han perdido TODO.
Me uno a ellos en semejante “dolor”.
No te olvides, Padre, de ninguno de esos “pequeños”;
Tus hijos quieren ser felices
y anhelan en lo más hondo de su ser
ese abrazo de Padre.
¡Somos tan grandes en nuestra pequeñez!
¡Somos tan fuertes en nuestra debilidad!

¡GRACIAS PADRE porque HABITAS en mi corazón!
¡GRACIAS PADRE porque me rodeas con tu mano!

Perdona, Padre, a quienes me han hecho daño,
enséñame a quererlos como tú lo haces.
Libérame, Padre, de mis culpas y mis fallos,
porque yo también he hecho daño a otros,
mira por ellos, Padre.
No permitas que el RESENTIMIENTO nos haga malas personas,
al contrario, ENSEÑANOS A AMAR mejor.
Si alguna vez me encuentro con alguna de ellas,
infúndeme el deseo de ternura en mi corazón
y NO permitas que lleve cuenta del mal.

¡GRACIAS PADRE porque HABITAS en mi corazón!
¡GRACIAS PADRE porque me rodeas con tu mano!

Hazme instrumento y testigo de Ti, Padre.
He vagado sin saber qué… cómo… quién… por qué…
Sigo sin saber muchas cosas,
Pero sé que “soy más yo” contigo a “mi vera”.
Quiero unirme a Ti, Padre,
creador de la vida y sanador de las almas,
en el silencio de cada día
y ahora, solo ahora, me siento completo.

¡GRACIAS PADRE porque HABITAS en mi corazón!
¡GRACIAS PADRE porque me rodeas con tu mano!

sábado, 8 de septiembre de 2012

Se despierta al alba, con la tenue luz de los primeros rayos del sol

  En la oscuridad más oscura de las oscuridades un fino haz de luz me atravesó, las tinieblas quedaron así rasgadas y allí fui consciente de que la oscuridad más oscura de las oscuridades no existe y que, ésta, ciega tanto como la luz más luminosa de miles de flashes disparando al mismo tiempo. Así descubrí la importancia del fino haz de luz, con sus colores y sus tonos agradables.

   Comencé, entonces, a entender que no todo es blanco ni todo es negro, que también existen los grises; o por dar un poco más de color y alegría, que no todo es blanco inocencia ni es negro tristeza, sino que hay rojo pasión, azul amistad, verde esperanza, amarillo placer, naranja fiesta, rosa ternura, violeta calma…

   Con cuidado y buscando el tiempo necesario para estar en silencio conmigo mismo (cosa importante a hacer todos los días) me propuse dar colorido a los acontecimientos que ya había vivido y a los acontecimientos que iba viviendo día a día. A este trabajo he dedicado conscientemente ya algún tiempo y, después de ver los frutos, estoy convencido de que tenía que haber empezado mucho antes.

   Allí donde aparece un pensamiento blanco claro o un oscuro negro me detengo e intento colorearlo. No penséis que es fácil; dudar de tus propios pensamientos es difícil, pero he descubierto que no todos los pensamientos que cruzan por mi cabeza son ciertos, muchas veces son conjeturas que crean incertidumbre y estrés. Aquellos pensamientos que intranquilizan tu corazón no son verdaderos, desconfía de ellos, busca la manera de darles color, un color que apacigüe tu corazón: es la mente quien busca, pero es el corazón quien encuentra (George Sand).

   De esta manera voy resituándome en la vida de forma consciente, dando sentido, en la medida de lo posible a aquello que voy haciendo. Y en este bonito trabajo de autodescubrimiento personal intuyo la importancia del AMOR. Usando una cita del evangelio de Mateo: “El que ha llegado a la oración y al amor verdadero, ya no distingue los objetos, no distingue al justo del pecador, sino que ama igualemente a todos los hombres y no los condena, a semejanza de Dios que hace brillar el sol y caer la lluvia sobre buenos y malos” (Mt. 5,45).

   Con estos pensamientos y sentimientos y cogiendo unas palabras de Chaplin, me atrevo a decir:

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...
Por eso, canta, ríe, baila, llora, arriesga, pierde, grita,
apasiónate,  mete la pata, perdona y pide perdón,
y vive intensamente cada momento de tu vida...
...antes que el telón baje
y la obra termine sin aplausos.

¡Hey, hey, sonríe!
más no te escondas detrás de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Sonríe al que te sonría, al triste, al amigo,
al no tan amigo, al que te hizo daño,
a quien dañaste, a quien fallaste,
a ti mismo.
Sonreir es ser gratuito,
sonreir contagia sonrisa.
Existen personas que sueñan
con tu sonrisa, así como yo.

¡Ama!
Ama por encima de todo,
ama a todo y a todos,
ama a la familia y a los cercanos,
a los compañeros de trabajo,
al no tan amigo, al que te hizo daño,
quien dañaste, a quien fallaste,
al solitario, a…, al…
Libérate de todo prejuicio y AMA,
Sólo tienes una vida,
no la eches a perder por resentimiento.
No hasgas caso de murmuraciones y cotilleos,
no dramatices, no creas lo que viene de fuera…
SONRÍE y AMA, y tu corazón florecerá.

No cierres los ojos a la suciedad del mundo,
¡no ignores el hambre!
Olvida la bomba,
pero antes haz algo para combatirla,
aunque no te sientas capaz.

¡BUSCA!
Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia,
y si, una aproximación.
SONRÍE y AMA, y tu corazón florecerá.

¡ACEPTA!
La vida, las personas(todas ellas),
haz de ellas tu razón de vivir.

¡ENTIENDE!
Entiende a las personas que piensan diferente a ti, 
no las repruebes, escúchalas y sintoniza con ellas.

¡Eh! Mira...
Mira a tu espalda, cuantos amigos...
¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?
¿Perdonaste a alguien?
¿Pediste perdón a alguien?
¿Intentaste reconciliarte con alguien?
¿…?
SONRÍE y AMA, y tu corazón florecerá.

¡Eh, NO CORRAS!...
¿Para qué tanta prisa? 
Corre apenas dentro tuyo.

¡SUEÑA!
Pero no perjudiques a nadie y
no transformes tu sueño en fuga.

¡CREE! ¡ESPERA!
Siempre habrá una salida,
siempre brillará una estrella.

¡LLORA! ¡LUCHA!
Haz aquello que te gusta,
siente lo que hay dentro de ti.

OYE...
Escucha lo que las otras personas
tienen que decir, es importante.

SUBE...
Haz de los obstáculos escalones
para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos
que no consiguieron subir
en la escalera de la vida.

¡DESCUBRE!
Descubre aquello que es bueno dentro tuyo.
Procura por encima de todo ser gente,
yo también voy a intentar.
¡Hey! Tú...
ahora ve en PAZ.
Yo preciso decirte que... TE ADORO,
simplemente porque existes.

martes, 4 de septiembre de 2012

escuch-ARTE, ¡es un placer! (iniciando el curso)




   Un momento… ¡aquí hay una falta de ortografía!... No, no lo es. Queremos jugar con esta palabra tan hermosa: “Escucharte”. Es un verbo y… ¿Qué tiempo verbal es? Mmm… Un infinitivo: ESCUCHAR seguido de un Objeto (¿Directo o indirecto? Ehhh… que tiene su trampa, no creas), Pero atentos ahora al objeto: A TI.

   Depende de quien diga la frase, de su intención, “a ti” puede significar muchas cosas que iremos descubriendo y que llenan de matices increíbles a este verbo tan “pesado”, el verbo “escuchar”. Sí, es un verbo pesado porque los profes, los padres, los adultos nos pasamos el día diciendo a los chavales que escuchen: “Es que estos chicos/as no saben escuchar”, “es que no escuchas, así te luce el pelo”, “escuchad con atención, por favor”, etc…

   De tanto repetirlo, hemos devaluado un poco el verbo ¿no os parece? ¿Y si le dedicamos un tiempo ameno, creativo, compartido a RE-DESCUBRIR EL VERBO ESCUCHAR?

   DESCUBRIREMOS QUE ESCUCHAR ES UN ARTE Y SE PUEDE APRENDER. EN ESTE CURSO NOS TRANSFORMAREMOS EN ARTISTAS DE LA ESCUCHA. ¿OS ANIMÁIS? ¡VAMOS ALLÁ!




lunes, 25 de junio de 2012




Como el iceberg, así nosotros:
Tenemos una pequeña parte visible
y otra extensa zona no visible, pero real.

Nos creemos separados, aislados incluso,
pero la realidad exacta es que
somos UNO.

VIVE LO QUE SOMOS,
unifica tu parte visible con tu zona no visible.

martes, 19 de junio de 2012

Lectura de la VOCACIÓN de MOISÉS II


3:7 Dijo luego el Señor: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores; pues he conocido sus angustias,
3:8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
3:9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
3:10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
3:11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que ir al Faraón, y sacar de Egipto a los hijos de Israel?
3:12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.
3:13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?
3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
3:15 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: el Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.

Te muestras tal y como eres.
Escucho tus palabras.
Siento “vértigo” ante lo que me propones.
Quiero conocerte,
quiero saber de ti,
pero... dudo ante las exigencias que tiene seguirte;
me siento como el “joven rico”, mejor dicho, el “joven inquieto”.
Al pensar lo que implica recorrer el mismo camino que recorres,
las dudas nublan mi corazón
y esa calma paz de la que disfrutaba
se torna en inseguridad e intranquilidad.
Como hijo de mi tiempo me impaciento,
¿por qué te has fijado en mi?
¿qué quieres de mi?
¿qué...?
¿para qué...?
¿cómo recorrer el camino contigo
en un mundo en el que ya no estás de moda?
¿cómo vivir con la mirada que me ofreces
en un mundo con la mirada hacia otro lado?
¿cómo apostar por ti cuando
parece que todo está en contra?
De nuevo demasiadas preguntas.
Vuelves a hablarme con palabras de cercanía
y mi interior se vuelve a calmar.
Me dejo en tus manos.
Me pides que me fíe de ti.
Me quieres tal y como soy,
con mis fortalezas y con mis debilidades.
Te das a conocer,
pronuncias tu nombre
y eso hace que confíe en ti.
Te bendigo, Padre mio, en todo momento.
Te doy gracias por hacer camino junto a mi.
Dirigí mi oración hacía ti y me respondiste
librándome de todas mis ansías.
Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se sonrojará.
Gustad y ved que bueno es el Señor,
dichoso el que se fía de él.

3:16 Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: el Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto;
3:17 y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.
3:18 Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios al Señor nuestro Dios.
3:19 Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.
3:20 Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.
3:21 Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías;
3:22 sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.

Te haces el encontradizo,
pronuncias mi nombre
y me das a conocer el tuyo.
Me ofreces hacer camino juntos.
Me dejo en tus manos en este caminar.
Me envías a vivir la vida desde ti.
¡No permitas que me olvide de ti!
¡No permitas que me avergüence de ser seguidor tuyo!
Sabes que soy débil,
Hazte presente en mi debilidad
y renuévame por dentro con espíritu firme.
Dame la fuerza necesaria
para ser tu testigo,
para no dejarme llevar por el vacío que nos rodea,
para gritar tu nombre a los cuatro vientos
y enarbolar la bandera en la esperanza de un mundo mejor.
Frente a Egipto (explotación, guerras, hambre...)
está la esperanza de la liberación de nuestras miserias.
Infúndeme el valor necesario para cruzar el mar Rojo,
para huir de las injusticias que nos ahogan.
Que tu seguimiento nos haga mejores personas
en el mundo en el que vivimos.
Que sea buen testigo tuyo.
Hazme un instrumento de tu Reino.
Donde haya guerra,
yo (por medio tuyo) ponga la paz.
Donde haya odio,
yo (por medio tuyo) despierte el amor.
Donde haya tristeza,
yo (por medio tuyo) ponga alegría.
Donde haya…

lunes, 18 de junio de 2012

Lectura de la VOCACIÓN de MOISÉS I


3:1 Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.
3:2 Y se le apareció el Angel del Señor en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
3:3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

En el día a día,
en el trabajo que realizamos cada día,
en los momentos que compartimos con nuestros seres queridos,
en los instantes en los que nos cruzamos con tanta gente que viene y va,
en el caminar diario,
en...
te haces el encontradizo,
nuestros caminos se encuentran.
Me gustaría poder decirte
que soy capaz de verte en los gestos más insignificantes,
pero... me conoces demasiado bien,
sabes que para acercarme hacia ti
has de despertar mi curiosidad.
¡Te doy gracias, Padre, porque sales a mi encuentro!
¡Te doy gracias, Padre, porque llamas mi atención en la rutina de cada día!
¡Te doy gracias, Padre, por estar aunque yo no lo perciba!


3:4 Viendo el Señor que él iba a ver, lo llamó de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
3:5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
3:6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo temor de mirar a Dios.

Despiertas mi curiosidad
y como un “niño juguetón” me acerco sin reservas hacia ti.
Quiero ver tu rostro.
Quiero saber de ti.
Quiero descubrir quién eres.
Quiero...
Demasiada curiosidad,
demasiados deseos de saber,
demasiadas preguntas que dan lugar a muchas más.
En la avalancha de interrogantes no contestados y deseos por conocerte,
me llamas por mi nombre.
De la ansiedad por saber y conocer paso a la tranquilidad de saber que estás aquí.
Mi corazón ansioso se va sosegando.
Escucho tu voz y me siento en una calma paz,
mientras me dices algo de ti.
Soy consciente de que para conocerte hace falta tiempo,
tanto tiempo como el que necesitan los verdaderos amigos.
Espero dedicarte el tiempo que (casi de manera imperceptible) tú me dedicas,
y espero que nos vayamos conociendo cada día un poquito más en la camino de la vida.
Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”
Tu rostro buscaré Señor,
no me escondas tu rostro.