viernes, 2 de enero de 2015

¡FELIZ 2015 A TOD@s!

Entrando en este año 2015 recibo una oración del Papa Francisco y no puedo sino reformularla, adecuarla a cómo voy entendiendo y experimentando la vida, en palabras de David Richo: “El dolor y la aflicción constituyen el modo humano sano de manejar la pérdida”. A estas alturas no nos vamos a engañar, cuando más edad tenemos más pérdidas experimentamos, es por ello que de nosotros depende anquilosarnos en esas pérdidas (fomentando en nosotros la tristeza, la ira y el miedo) o crecer y madurar de todo aquello que nos pueda aportar el camino de la vida (viviendo abiertos cosncientemente a aquello que tenga que sucedernos).

Por eso…

Llora y laméntate por lo que perdiste,
pero ahora lucha por lo que te queda.
Llora y laméntate por lo que ha muerto,
pero ahora lucha por lo que ha nacido en ti.
Llora y laméntate por quien se ha marchado,
pero ahora lucha por quien esta contigo. 
Llora y laméntate por quien te odia,
pero ahora lucha por quien te quiere.
Llora y laméntate por quien te ha fallado, 
pero ahora lucha por quien motiva tu vida.
Llora y laméntate por todo aquello que tengas que llorar,
pero ahora lucha por el presente.
Llora y laméntate por tu sufrimiento,
pero ahora lucha por la felicidad que Dios te da;
con las cosas que a uno le suceden
vamos aprendiendo que al final ocurre lo que ha de ocurrir,
Acéptalo pues y sigue adelante
con el corazón y los brazos abiertos.



¡Feliz 2015 a tod@s!


domingo, 31 de agosto de 2014

Al comienzo de curso...




Al comienzo del nuevo curso escolar,
nosotros, los educadores,
seamos cuidadosos con lo que decimos;
seamos positivos y estimulemos a nuestr@s chic@s.
Y al mismo  tiempo,
hagámonos sordos a los mensajes negativos.
¡BUEN CURSO A TODOS!

sábado, 23 de agosto de 2014

¿VER en tiempos recios?

   Cuando aprendemos a ver desde nuestra verdadera identidad, todo, absolutamente todo lo que aparece, es reconocido como algo que nace de lo que somos. Por tanto, lo que vivimos es aceptación, no como resignación, sino como rendición a una sabiduría mayor. (Enrique Martínez Lozano, “otro modo de ver, otro modo de vivir”)



   Nos movemos en tiempos donde las distracciones son muchas y de muchas clases: pensamientos descontrolados, saturación tecnológica, invitación al consumismo inmediato, tendencia a la normalidad estadística, insatisfacción permanente generalizada… Se hace difícil ver en estos “tiempos recios” que diría Santa Teresa, quien avisaba a sus monjas de no culpar a los tiempos, que para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve siempre es tiempo.

   Y es que aunque caemos en la trampa de pensar que estos tiempos son más difíciles que otros, lo cierto es que todas las épocas son inmediatas a Dios (M. de Certeau), ya que todas están a la misma distancia de Dios y Dios mantiene una relación inmediata con cada época. (Salvador Ros García, La experiencia de Dios en mitad de la vida)


   A nada de comenzar el nuevo curso escolar, me siento llamado a descubrir y ver en esta época los signos de la presencia de Dios en nuestra sociedad secularizada y en medio de una fuerte increencia. Es el punto de partida de una espiritualidad laica, para gente que vive en el mundo “hallando a nuestro Señor Dios en todas las cosas” como dice San Ignacio.


martes, 1 de julio de 2014

Incontables son las veces...




Incontables las veces, Amigo y Señor,
que te haces Presencia entrañable,
Camino y Misterio, Maestro y Amor.
¡Te haces encuentro de tantas maneras!
¡Hablas en tantos silencios!
¡Confías en tantas palabras!
¡Esperas en tantos desvelos!
¡Te escondes en tantos pequeños!

Incontables las veces
que mis ojos desesperanzados
no reconocen que pasas cerca,
rompiendo ataduras,
cambiando proyectos, aclarando anhelos,
avivando mi mirar, desde lo profundo,
a los rostros de tantos hermanos cercanos, de lejos,
que son transparencia y huella de ese paso tuyo.

Señor de la historia, Señor de mis años,
tu presencia en el hoy de mi vida,
te vistes con ropas de lo cotidiano.
Conoces mis sueños, mis sombras, mis luces,
mis penas, mis alas sin vuelo,
mis pasos desalentados...
Me conoces y sabes que me cuesta verte
en el "paso a paso",
en lo rutinario, en el "día a día",
en lo no brillante, en lo limitado.

¡Limpiame los ojos, mi Dios hecho hermano!
Me conoces y sabes que no me acostumbro a tu traje,
ropa de pocos colores, concreto,
común, desgastado.
¡He buscado tu rostro, Señor de mis años!
Mis ojos han visto en tu paso,
señal de alianza, amor extremado.
Con gran confianza se han vuelto
buscando los tuyos,
pidiendo la gracia, la fuerza, el descanso.

Compañero siempre, mi Dios alfarero,
hazme a tu manera, cántaro sencillo,
de paz, de silencio,
de gratuidad hecha entrega.
Señor de mi vida, amigo, hermano,
hazme a tu manera, gesto cotidiano
de fe, de escucha, de ofrenda, de abrazo.
¡Mi Dios entrañable, mi Dios compañero,
gracias por tu paso!


domingo, 22 de junio de 2014

Puedes más de lo que piensas

A veces te sientes incapaz... De tantas cosas... De sacar adelante proyectos... De resolver un problema... De superar una prueba... De...

A veces paladeas el fracaso... En una relación, en un examen, en un trabajo… y eso te hace dudar. Dudas de tu valía, de tu capacidad, de tu poder. Y te vas sepultando bajo frases de rendición: «es que no puedo»; «si yo no valgo»; «con el talento que tienen otros»; «nunca seré capaz…» 

¡Te engañas! Puedes más de lo que piensas. Todos tenemos dentro fuerza (en la debilidad más absoluta). Y capacidades escritas en nuestra entraña. Tenemos talentos que han de dar mucho fruto. Lo importante es no olvidar los motivos, no perder los sueños, no abandonar las metas, y saber hacia dónde caminamos.

Dios, y su evangelio, nos pone un buen paisaje ante los ojos.



Extraído de PastoralSJ (http://www.pastoralsj.org/)

miércoles, 11 de junio de 2014

¿Nueve o diez dinares?

   Una noche, Mulla Nasrudin tuvo un extraño sueño: un rico desconocido vino a hacerle una visita y le dio nueve dinares. Mulla los rechazó diciendo:


   -¿Y por qué solo nueve? Dame uno más y así redondeamos la cifra.



   El hombre se negó. Mulla insistió, suplicó, se debatió tanto que se terminó por despertarse. Viendo su mano vacía, maldijo su mal carácter que le había llevado a perder este regalo inesperado. Por ello volviendo a adoptar la postura del sueño, cerró los ojos y alargó la mano presentando excusas:

   -Bueno, de acuerdo, dame de todas formas los nueve dinares…






Puesto que se quieren diez dinares, no disfrutamos de lo que tenemos aquí y ahora. Se quiere todo o nada.  En general, nos quejamos de lo que tenemos. Pensamos que nunca tenemos bastante. Puestos a pedir, pedimos la luna. Sin embargo, el Antiguo Testamento dice: "Dichoso el sabio porque está satisfecho con lo que tiene".
Si estamos insatisfechos con lo que tenemos hoy, por más que obtengamos más, siempre estaremos insatisfechos. ¡Aceptemos los nueve dinares! Sepamos aprovecharlos..., pues lo poco que tenemos podría sernos retirado al despertar.


(La sabiduría de los cuentos, Alejandro Jodorowsky)