lunes, 12 de agosto de 2013

Si quieres hacer reír a Dios...

No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber,
 ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir.
Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan
 y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta.
 ¿No valéis vosotros más que ellos? 
(Mt. 6,25)

Nos gusta planificar,
bueno... no lo he dicho bien,
nos han enseñado a planificar, acotar, medir con precisión.
Programamos nuestras vidas,
programamos nuestro trabajo,
programamos nuestras vacaciones,
programamos... programamos... programamos...
Nuestro afán de controlar es inmenso.

¿Dónde dejamos la "sorpresa"?
¿Dónde dejamos la "novedad"?
¿Dónde dejamos...?
Somos tan eficientes programando
que desvelamos cualquier sorpresa que puede traernos la vida.

A pesar de todo, las "sorpresas" existen y llegan.
Algunas buenas y otras no tan buenas.
A pesar de todos nuestros planes milimétricos,
la vida se encarga de hacernos saber
que es imposible controlarlo todo (¡pobres de nosotros!).

Amo la vida...
GRACIAS, Señor, por la vida.
Soy de los que programa,
pero me abro a las SORPRESAS
y las ACOJO con humildad (o eso quiero).
Hay muchas cosas, Padre bueno, que no puedo controlar, ¿y qué?

Amo la vida...
tal y como se me ha dado,
amo a mis padres con sus "achaques",
amo a mis hermanos tal y como son,
amo a mi pareja, compañera de camino,
amo a aquellos que me cuidaron y que cuide,
amo a aquellos que no supe cuidar,
amo a aquellos que no supieron cuidarme,
amo a aquellos a los que trate y me trataron,
amo a aquellos a los que no supe tratar,
amo a aquellos que no supieron tratarme,
amo a aquellos que perdí,
amo a aquellos que me perdieron,
amo a aquellos a los que encontré en mi camino,
amo a aquellos a los que encontraré,
amo a...
amo a Dios, mi Padre, que me abraza todos los días al despertar,
amo a...

"¡Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes!"
"¡Si quieres hacer feliz a Dios, ámate, ama y déjate amar!"


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